La Yaipen
de pasarela
Es la segunda de tres hermanos y a pesar de sus cortos 19 años, es la
preferida de la familia. Estudia Diseño Grafico y estuvo hasta el mes de julio
en la escuela de modelos de Marina Mora
Conserva un cuerpo que muchas chicas
si la llegasen a ver envidiarían, su movimiento de caderas hace que más de un
hombre suspire y los convierta en poetas de callejón. Ella nunca sale a ni una
parte si es que sus rulos no se asimilan a un resorte, siempre firmes. Es muy meticulosa con la ropa, nunca se queda
conforme con lo que tiene puesto y cada vez que sale a la calle, necesita de la aprobación
de su hermana mayor.
El reloj marcaba las once de la
mañana y me encontraba en su casa en el distrito de Breña. Ariany estaba aun en
pijama en donde lo único que atino al verme fue “esta es mi realidad” y sin
ningún problema me invitó a entrar a su cuarto, que por cierto era un
mini-mundo de la moda, las planchas de cabello en su escritorio, la ropa desparramada
por cada rincón de su cuarto y una gran cantidad de maquillaje en su mueble. Me
dice que su cuarto siempre es como un barranco un día después de haber tenido
un desfile en algún evento y que le cuesta arreglarlo como estaba antes.
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Delicadeza al caminar
acompañado de una sonrisa es lo
que le motiva Ariany seguir en el modelaje.
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Sacó un álbum de sus cajones en donde
me muestra fotos de sus sesiones explicándome de una forma sutil cada detalle
de la foto, en donde ella dijo “una
modelo siempre tiene que estar segura de dar pasos firmes por el tamaño de los
tacos que nos piden, la forma de posar tiene que transmitir un mensaje y la
mirada tiene que ser intensa y segura”. Un tiempo atrás, empezó a estudiar el
modelaje como una carrera gracias a la
motivación de su madre con la finalidad de que se desenvuelva más y sea más sociable con las personas. Pero
el único inconveniente como en casi toda familia era su padre quien se llenaba
de celos a ver a su hija con prendas diminutas.
Pasado un par de horas, Ariany se
puso a practicar frente a su espejo, creando su propia pasarela, mirando cada
detalle de sus gestos, pasos y sus manos. Al verla haciendo todo su espectáculo
la invité a ser parte de una pequeña pasarela, la cual ella acepto. Ella seguía
haciendo sus ejercicios de modelaje hasta que todo se opacó al ver a su padre
entrar al cuarto, este me dijo que aún no se acostumbra ver a su hija con
prendas tan pequeñas y que muchos hombres la vean pero con el tiempo logrará
entenderlo. La sonrisa de Ariany fue cambiando de a pocos pero ella siguió con
lo suyo, sin hacer un solo comentario a lo que había dicho su padre.
Caminar con taco trece no le es
ningún inconveniente, lo hace como si estuviese utilizando sandalias o
cualquier otro zapato chato. Camina por toda su casa hasta incluso se da la
gana de correr con ellos puestos, burlándose de mis zapatillas haciéndome ver
que ella está preparada para cualquier contratiempo que pueda ocurrir en un
desfile. Saca el maquillaje de su armario, se aplica base para contrarrestar su
acné y empieza hacer una obra de arte en su rostro. Era increíble ver a la
Ariany que me abrió la puerta en pijama y con los ojos legañosos a la Ariany
maquillada, en tacos, en short y polo.
A los dos días siguientes, la esperé
en el Instituto San Ignacio del distrito de La Molina, ya que unos días atrás
aceptó ayudarme en un trabajo que tenía que realizar. Vestía de una blusa
blanca, un jeans apretado, una cartera de color verde eléctrico y unos tacos
inmensos. Se puso la ropa, se maquilló inmediatamente y ella al ver que no era
la única que iba a desfilar aprovechó en enseñar a caminar a las dos chicas que
estaban conmigo, que por cierto, estas eran primerizas en el modelaje. En eso,
vi cómo se las llevó a una esquina y les decía “camina con firmeza, no te importa lo demás, crea tu propio mundo”,
analicé si será cierto todo lo que les decía o era para tranquilizar a las
chicas o quizás realmente esté diciendo la verdad, me quedó la duda. Una vez
con la ropa indicada y ya lista para salir a modelar, Ariany busca un espejo y
aplicó lo que vi en su cuarto. Una vez empezado a grabar y el modista comenzó a
describir los detalles de la ropa, Ariany salió y se dirigió a las cámaras sin
ni un problema se pudo notar que en su poca experiencia en el modelaje que lo
está llevando bien. Giro a la derecha, giro a la izquierda, dos pasos adelante,
uno hacia atrás y dos de salida, es así como logró hacer todo esto sin quitarle
la mirada a la cámara.
Ariany antes de ser modelo y de
empezar a practicar con zapatos altos y ropa apretada, tuvo que bajar cinco
kilos y medio en los últimos dos meses porque según lo que le enseñaron en la
escuela, era que una chica que quiere prepararse para ser modelo tiene que
tener el peso adecuado a su talla pero por lo general no tiene que ser más de
sesenta kilos, para así poder encajar en la ropa de los diseñadores. Mientras ella
seguía comentándome todo a cerca del mundo de las pasarelas soltó un comentario
“es difícil este mundo, hay algunos diseñadores que al solo ver un centímetro
de estomago te votan”, su estado de ánimo cambio y supuse que este hecho le
había ocurrido a ella.
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Ariany Yaipen en uno de sus primeros
desfiles en el "Miss Surco”.
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Una vez terminado la
pasarela, ella sin gran apuro se dirigió a quitarse la ropa, tuvo una pequeña
plática con el modista invitado para ese día y una vez finalizado la
conversación, esta salió con una sonrisa de oreja a oreja dirigiéndose hacia el
baño, habiéndose sentido satisfecha por haber realizado lo que más le gusta, le
apasiona y que sobretodo no lo va a dejar por más inconveniente que puedan
llegar los celos de su padre. Lo único que le importa es el apoyo de su madre
quien está detrás de ella en cada evento que se le presente a Ariany, pero que esta
vez fue la excepción. Por último su carrera recién está comenzando y no me
asombrare al verla en un futuro en una de las pasarelas más importantes que
suelen haber en Lima o quizás en alguna portada de las revistas más destacadas
de los medios.


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